Sobre mí

Soy Olmo Axayacatl Bastida Cañada y antes que nada soy un contador de historias.

Cuando tenía 6 años escribí un cuento de aventuras y gané un concurso en la biblioteca municipal. Gané un balón y me sentí el rey del mundo. Sin embargo, esa victoria tan fácil y temprana me terminó afectando, porque vi la comunicación como algo que se me daba muy bien, y por lo tanto, la hice a un lado durante gran parte de mi vida.

Ahora estoy por entrar a los 40 años, y aunque no soy una persona malagradecida, cuando hago el ejercicio de voltear atrás me doy cuenta de que venía “nadando de muertito”. Es decir, no es que me haya esforzado mucho y las cosas se venían dando bien con el paso de los años. No soy un flojo, trabajo mucho; me refiero a que agarraba lo que me iba llegando.

A ver, haber, ayber (guiño a Isra Bravo). La vida ha sido maravillosa conmigo.

Pero en mayo de 2024 me cortaron de mi trabajo. Un error financiero de alguien en la empresa en la que estaba bastó para un recorte de un día para otro del 30% de la plantilla. Yo fui elegido por una situación muy interesante: Durante 2 años capacité a mi subordinado, le enseñé todo lo que sabía, y pues cobraba la mitad que yo. Obviamente se quedaron con él.

Entonces empezó la reinvención. Fue un proceso doloroso y difícil. El más duro en toda mi vida. Me sentí tan perdido que agarré lo que llegara. Fue duro, pero me dejó lecciones impresionantes. Hice de todo dentro de comunicación, capacitación y análisis agrícola. Trabajé como nunca por poco dinero, elegí clientes que me hicieron la vida imposible, y gente, mucha gente, me dio la espalda.

Pero ciertas personas estuvieron ahí, contra todo pronóstico. Mi eterno agradecimiento.

Salí de esa por el apoyo de mi familia, más que nada en el mundo. Y aunque apenas recién pongo los dos pies fuera del hoyo, he pensado mucho sobre lo que quiero dejar como mi legado. Lo pienso porque tengo una hija de 4 años, y por sobre todas las cosas, quiero que la cabecita esa esté orgullosa a más no poder de su papá. Entonces, algo grande tengo que lograr.

Tengo hambre. Tengo mucha hambre. Me volvió esa hambre que perdí cuando mi primer jefe en el agro me dio un consejo con toda la buena voluntad del mundo, pero que tristemente seguí, y me apagó la llama interna durante muchos años. En otra ocasión te contaré cuál fue ese consejo, y cuál es el consejo totalmente opuesto que yo doy ahora.

Hay una frase que dice: “Si quieres que pasen cosas, tienes que salir y hacer que sucedan”.

Aún más sobre mí

Si mal no recuerdo, también a eso de los 6 años mi papá me llevó a supervisar viajes de estudio. Don Aurelio Bastida Tapia era en ese entonces director de la preparatoria agrícola de Chapingo. Y como yo era un excelente alumno, no hubo problema para que mi maestro me dejara ausentarme del primer año de la primaria por poco más de una semana.

Fue un viaje del que desafortunadamente recuerdo más bien poco. Pero algo que recuerdo con total claridad, fue que llegamos a algún lugar con mucha vegetación, una especie de construcción en obra negra a las afueras de algún pueblo. Y me maravilló ver a los estudiantes acampando. Había casas de campaña por acá, ropa tendida por allá. Algunos dentro de la construcción a medias y otros fuera de ella. En ese momento le dije a mi papá: “Yo quiero estudiar en Chapingo para viajar por todo el país”.

Viví mi infancia con ese sueño en mente. Primaria y secundaria la pasé con mi mamá y mis hermanas. Cumplir con la escuela siempre se me hizo fácil, trabajé desde chico en la papelería de una tía y cada vacaciones mi papá nos llevaba a algún lugar de México. El Popocatépetl, el Santuario de la Mariposa Monarca, el Puerto de Veracruz, Los Azufres, el Nevado de Toluca, playas en Colima… ¡Uf! Conocimos infinidad de lugares.

Al terminar la secundaria presenté examen en Chapingo y quedé. Pero por acuerdo entre mi madre y mi padre, me quedé con mi madre a cursar la preparatoria. Doña Ma. del Rosario Cañada Melecio levantó una preparatoria, abierta y luego privada, de la nada. Hubieron más personas en el proyecto, pero ella estuvo los 20 primeros años de ese proyecto educativo como directora, al pie del cañón.

En fín, que hice la prepa también en Guanajuato. Y puedo decir que la viví y bien vivida. Practique de todos los deportes posibles, hice danza, pintura, teatro; es más, hasta ballet, de esos con mallitas.

Y por fin llegó el momento. Examen para Chapingo. Esta vez para propedéutico. Mi madre quería estar segura de que quedaba en algún lugar, así que hice examen en la UNAM para ingeniería civil y examen en la Universidad de Guanajuato para ingeniería industrial. Pasé en los dos. Pero yo quería Chapingo. Yo quería viajar.

Y quedé. Bendita la vida. Viajé mucho en el propedéutico y en la carrera (ingeniería mecánica agrícola). No solo por todo el país, sino que también, con ayuda de la Fundación Bastida, viajé a Cuba, a California y a España.

Pero había que continuar la vida y mis asesores de tesis no me soltaban, y como el tiempo pasaba, me metí a la maestría en horticultura, ahí mismo en Chapingo. Presenté mi examen de grado el 1 de diciembre de 2009, y yo tenía que estar en la maestría, con todos los papeles en regla, el 10 de enero de 2010. Fue cardiaco.

Ya en la maestría, 3 profesores me dijeron que yo no pertenecía ahí, que no iba a durar ni a dar el ancho. Hasta cierto punto tenían razón. Yo venía de matemáticas, física y muchas materias de números, de talleres como mecánica automotriz y soldadura, de electricidad y magnetismo, de diseño de máquinas y un montón de cosas por el estilo. La maestría era sobre plantas, insumos, cultivos, agua, suelos, etc. Preparado no estaba, pero el reto estaba sobre la mesa y no iba a dejar que esas “vacas sagradas” tuvieran razón.

Casi 3 años después titulación con mención honorífica. ¡Tomen eso “vacas sagradas”! Hasta ahí llevaba carrera académica perfecta, con cero extras en la vida pero sin ganas del doctorado. Ya veía yo que esa gente si queda loca en serio. Y bueno, como tampoco me soltaban mis asesores de maestría, ese tercer año yo ya iba y venía de Texcoco a Guanajuato todas las semanas. Mitad de la semana dando clases en Guanajuato, y mitad de la semana en diplomado de producción en invernaderos en Chapingo, y ajustando nuevamente las palabras para que dijeran lo que querían mis asesores que dijera.

El resto lo resumiré. No porque sea aburrido, sino porque más bien es de lo que voy echando mano para mi correo diario. Suscríbete aquí.

3 años en educación media superior, aprendiendo a liderar un equipo de trabajo con gente mucho mayor que yo. Luego 5 años en Driscoll’s, poniendo en práctica todo lo que aprendí en la maestría. Luego 2 años como asesor independiente y como vendedor de insumos agrícolas. 2 años como responsable del área de contenidos del equipo de marketing de una empresa de financiamiento para el agro. Y 2 años más sobreviviendo a la vida, aunque afortunadamente siempre dentro de comunicación, capacitación y análisis agrícola. Son 14 años, más 2 de maestría (1 de maestría y 1 de educación se traslaparon).

Y de lo que estoy más orgulloso: Llevo 16 años como autodidacta digital; 16 años ininterrumpidos desarrollando proyectos digitales. Porque yo soy la viva esencia de que la mejor forma de aprender es haciendo.

Estoy entrando a mi año 17 después de egresar de la carrera, y las perspectivas son impresionantes. Porque la vida me arrastró, pero por fin entendí varias de las lecciones que quería darme.

Lo que me hace único es mi mezcla de habilidades técnicas y humanas, estando en el punto exacto para entender ambos mundos. Conozco bien los retos que afrontan los profesionales técnicos, porque durante años fueron mi pan de cada día..

Ayudo a ingenieros agrónomos con 3-7 años de experiencia, que sienten que ya saben mucho técnicamente pero que no los reconocen ni les dan más responsabilidades. Los ayudo a comunicar mejor su valor, ganar visibilidad dentro de su organización y dar el salto a puestos de decisión. Porque el agro avanza cuando su gente también avanza.

Certificado del estándar de competencia laboral EC0217.01 del CONOCER
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Certificado del estándar de competencia laboral EC0301 del CONOCER
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