Ofrezco asesoría para profesionales agrícolas que necesitan mejorar su comunicación.
En un mundo ideal, tu equipo de trabajo te haría mejor cada día.
Porque los demás saben cuando:
- Tu mensaje fue confuso.
- Tu respuesta fue incorrecta.
- Tu tono estuvo fuera de lugar.
- Tu presentación quedó a deber.
Te lo podrían decir, pero no te lo dicen.
No te lo dicen porque todos hemos vivido la situación de dar retroalimentación a otra persona, y esta, en lugar de escuchar, agradecer y mejorar, se ponga a la defensiva y sienta que la estás atacando. Así que decides ahorrarte otro momentazo como ese, y mejor guardas silencio. No dices nada.
Yo lo vi en tiempo real. Un evento corporativo con ponencias para repartir, todo el santo día. La mayoría lo hizo de regular. Al inicio surgieron algunos comentarios señalando puntos de mejora, y entonces algunos ponentes se pusieron a la defensiva (algo normal si te señalan fallos de forma pública). El detalle es que, justamente, era un evento para recibir retroalimentación. Era un ejercicio para mejorar las presentaciones comerciales. Para la mitad del día todos los comentarios ya eran del tipo “que bien lo hiciste”, “felicidades por el esfuerzo”, “una excelente presentación”. Ya nadie daba un verdadero punto de mejora. Así no hay quien mejore. Fue una sesión de autoengaño colectivo.
Pues bien, así funcionan muchos equipos de trabajo en el día a día. Es supervivencia, porque quien pone un punto incómodo sobre la mesa, es visto como conflictivo (en la mayoría de empresas).
Por eso en el trabajo jamás mejorarás tu comunicación laboral.
Aquí es donde entro yo.
Ni soy tu jefe, ni soy tu compañero de trabajo. No nos veremos las caras todos los días, y eso ayuda a que yo te ayude.
No lo digo yo, lo dice la ciencia:
- El sesgo de la “Cortesía Amistosa”: El estudio “The mum effect: Transmission of bad news” (Bond & Anderson, 1987) describe la reticencia de las personas cercanas a comunicarnos noticias negativas o críticas constructivas para evitar la incomodidad o el conflicto. Es decir, nuestros conocidos tienden a suavizar la verdad para protegernos, y en el caso de que nos den feedback, nos ponemos a la defensiva porque nos sentimos traicionados.
- La Teoría de la Verificación Propia: El estudio “Self-Verification: Bringing Social Reality into Harmony with the Self” (Swann, 1983) explica que buscamos que los demás nos vean como nosotros nos vemos, por lo que cuando un conocido nos da feedback que contradice nuestra autoimagen, la disonancia es mayor porque “se supone que esa persona nos conoce”. En cambio, aceptamos mejor la retroalimentación de un extraño porque entendemos que es una opinión fresca de cómo nos proyectamos hacia el mundo exterior, lo cual tiene un valor informativo distinto y, a menudo, más valioso para el crecimiento profesional.
Mi proceso es sencillo: Analizamos la situación concreta que te genera fricción. Revisamos las herramientas para superarla. Establecemos puntos claros de aplicación. Solo acepto profesionales comprometidos que tengan potencial.
Es sencillo, porque cuando se trata de comunicación, la sencillez es la respuesta.
Olvídate de sistemas complejos que son imposibles de recordar y aplicar.
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