La pregunta maravillosa

Esta es buena. Suena arrogante, pero es que realmente es buena.

Esta pregunta me cambió la forma en la que comunico.

La pregunta es… ¿Y qué?

Me explico.

En (casi) todo lo que haces siempre buscas lo que hay para ti. Lo que tú obtienes. Lo que tú sacas. Y es lo más normal de mundo.

Lo más normal del mundo.

Claro, hay momentos en tu vida en que ayudas a otros de forma desinteresada, y eso está muy bien. Pero normalmente, en tu día a día, tu cerebro se va preguntando, “¿y qué?”.

Un compañero de trabajo te cuenta una historia triste sobre porqué no pudo terminar sus pendientes, y te pide ayuda. En tu cabeza piensas, “¿y qué?, tú fuiste quien falló por desorganizado, no yo; ¿qué obtengo yo?”

Y ni qué decir de los clientes.

Tus clientes, como son personas, también se preguntan que hay para ellos.

Alguien entra a la web de tu negocio, esa en la que solo que hablas de ti y en la que cuentas lo maravilloso que eres. La persona se pregunta: ¿Y qué? ¿Qué hay para mí aquí?

Entonces, cuando comuniques, especialmente para vender, siempre pregúntate si estás hablando sobre lo que tú quieres, o sobre lo que la gente quiere y necesita.

En otras palabras:

¿Estas comunicando lo que piensas o lo que te gusta, en lugar de lo que necesitan tus jefes, compañeros, clientes, etc.? Ambas cosas rara vez coinciden y esta brecha es donde se pierde la atención.

Ahora, cuando hago un contenido, siempre me pregunto ¿y qué?, y eso me ha ayudado mucho a ajustar mi comunicación.

Entrenamiento

PD: Para vender, no se trata de ti, de tu producto o servicio. Se trata de él, de ella, de ellos, de ellas.