Mira.
Allá afuera hay muchas personas que te pueden dar grandes consejos, maravillosos consejos, sobre absolutamente todo.
Es más, todos tenemos una opinión sobre (casi) todo.
Por lo que no es difícil que alguien te de su consejo.
Pero. Te cuidado con los consejos que te llegan fácilmente. Estos son los más peligrosos. Porque te los sueltan tan fácil, que hasta parecen obvios.
Te cuento esto por experiencia propia.
Hasta hace relativamente poco fui alguien que estaba abierto a que cualquier persona me diera su comentario. Y eso, desafortunadamente, me desvió más de una vez de mi camino. Eso y no tener la claridad necesaria.
Yo creía que siempre había algo de valor en los comentarios de las personas, incluso aunque el tono o la intención no fuese la más adecuada.
Y eso cambió radicalmente. Cambió cuando escuché que solo necesitas hacerle caso, pedirles consejo, a las personas que ya hicieron algo o todo de lo que tú quieres lograr. Y al resto no hay que hacerles caso (a algunos sí, pero con mucha cautela).
Este es el mejor consejo que he recibido en los últimos años.
Y ahora, por ejemplo, si quiero avanzar en temas de negocio, solo recurro a quienes ya tienen un negocio. Si alguien no tiene un negocio, sus comentarios tienen menos peso. Mucho menos.
Te invito a aplicar este mismo consejo. No le hagas caso a cualquiera, en especial a aquellos que parecen saberlo todo, pero nunca han hecho nada.
