Hablar en público da mucho miedo a buena parte de la población.
Y una de las cosas que más miedo genera es equivocarse al estar en el escenario. De hecho, el miedo al error es mayor al miedo a no saber qué decir.
En el ámbito laboral esto limita a muchas personas con gran capacidad, que piensan que los errores que cometan serán tan obvios que todo el mundo los notará y se los señalará.
“Es que si me equivoco en la presentación voy a perder mi trabajo”. Así piensan muchos, pero solo en casos muy extremos se llega a esto. No digo que no pase, pero tendría que estar en juego algo muy grande, y si ese es el caso, pues lo más normal es que pongan a alguien que domina el escenario, no a alguien que apenas está aprendiendo.
Como orador te comparto que 9 de cada 10 errores que se cometen al hablar en público, simplemente no son perceptibles para la audiencia.
Así como te lo digo.
De hecho, la gente no se da cuenta de lo que sucede, hasta que pides disculpas. Entonces sí ya saben que cometiste un error, aunque ni sepan cuál fue.
He escuchado a ponentes decir:
- “Perdón que me brinqué una diapositiva”
- “Aquí hay un error que tengo que corregir”
Si tú no haces visibles tus errores, nadie se enterará de que ocurrieron, y serás percibido como un presentador seguro de sí mismo.
Pero cuando tú haces notar tus errores, entonces la audiencia, consciente o inconscientemente, piensa que no estabas totalmente preparado.
