Tu cerebro es un elefante y tú eres el jinete.
Sin instrucciones claras, el elefante anda por donde se le da la gana. Y un elefante es semejante animalón, que lo peor que puedes hacer es dejarlo que haga lo que quiera.
Simplemente es demasiada potencia sin control.
La bueno noticia, es que como jinete que eres, solo necesitas instrucciones claras para mantenerlo que el camino que tú quieres recorrer.
Eso sí, darnos instrucciones claras es una habilidad que el 99% de la población no tiene. Por lo tanto, es una habilidad que si desarrollas, te hace avanzar un montón.
¿Y cómo te das instrucciones claras? Pues te hablas.
Y si piensas: “¡Vaya tontería Olmo!”
Yo también pensé eso mismo, la primera vez que escuché sobre esto. Pero es que iban tantas personas de éxito que sigo y que lo mencionaban (en sus videos, podcasts, newsletters), que tenía que probarlo.
“Ahora me voy a poner a redactar este correo. Tengo 20 minutos para ello. Y no me voy a levantar hasta que lo termine”.
Esta es una instrucción clara, y cuando me la digo en voz alta, le estoy hablando directo a mi mente. Así es como empecé a guiar al elefante.
Hay un fundamento científico, pero te lo contaré en otra ocasión.
PD: ¡Doma al elefante!
