De una vez te lo digo. Nunca he pescado y no es algo que me llame la atención. Pero la analogía es maravillosa…
Cuando vas a pescar, ¿pones como carnada fresas con crema o gusanos? ¡Exacto! Pones en el anzuelo lo que le gusta a los peces. Pues es igual cuando vas a vender.
En otras palabras: No importa lo que a ti te guste. Importa lo que le gusta a tus clientes.
Y aplica para todo.
En una página web, no se trata de que te guste a ti, o de que le guste a la gente de marketing o ventas. Se trata de que le guste a los clientes, o más importante aún, de que sea fácil de usar por estos.
En correos de email marketing, no se trata de que parezca catálogo de zapatos, con fotos y enlaces por todos lados. Eso te gustará a ti, pero no a tus clientes. Te lo aseguro.
En un local no pones la música que te gusta o que le gusta a los empleados. Pones lo que le gusta a los clientes, pintas con colores que le gusten a ellos. Muestras los productos que más te compran.
Parece lógico, ¿no?
Claro, hasta que te topas con el hecho de que no sabes qué es lo que les gusta a tus clientes. Ahí todo parece tan lejano.
Pues bien. La solución es fácil: Hablas con ellos, les preguntas, los escuchas, y con base a lo que te vayan diciendo vas descubriendo lo que les gusta y lo que no les gusta. Ves. no es tan difícil. Eso sí, no es instantáneo, porque requiere tiempo.
Entonces, no trates de atraerlos con fresas con crema si lo que le gustan son los gusanos.
Ahora si me dieron ganas de pescar.
