Con uno de mis amigos más cercanos surgió un tema hace tiempo:
¿Cómo puede un comercial agrícola vender más?
No estoy ni cerca de responder a esta pregunta con total claridad, porque de lo contrario ya sería millonario al venderle la solución a las empresas del sector.
Pero si te puedo decir algo:
Si un ingeniero se ve como los demás, habla como los demás y vende como los demás, entonces, por obvias razones, compite contra todos los demás. Y quien entra a un juego de números, tiene que aumentar sus números.
Hace algunos meses di un curso sobre ventas en Capilla de Guadalupe, Jalisco. Ahí surgió el tema con uno de los asistentes.
Me preguntó que cómo le hacía para vender el doble. Yo simplemente le respondí que contactara con el doble de potenciales clientes. Me dijo que no era viable y me dio toda la explicación de por qué.
Entonces le dije que se diferenciara de alguna manera. Que fuera el que mejor contara chistes, o que fuera el que los agricultores más recordaran por alguna razón.
Te cuento esto por una sencilla razón:
Comunicar de manera diferente no pone en juego tu vida. Al menos no en 2026 d.C.
Estoy seguro de que si platico contigo un par de horas, encuentro aquello que te hace diferente. Porque seguro que hay algo.
De hecho, a amigos cercanos les he dicho: “Tú deberías vender así, venderías más”. Y claro, la mayoría no ha hecho ni por probar.
¿Por qué?
Porque los cambios son difíciles.
Porque la forma en que comunicas es tu identidad.
Porque alguien te dijo que si eres diferente corres peligro.
Y entonces pasa lo de siempre: Te meten en la misma bolsa que al resto.
Mañana te presentaré a Sandra.
