Sería raro decir que a una empresa agrícola le da miedo comunicar de manera diferente.
Raro porque una empresa es infraestructura más gente.
Lo adecuado sería decir que a alguien dentro de una empresa le da miedo comunicar como debe comunicar.
Sí, mucha gente tiene miedo de regarla y perder su trabajo. Directivos, gerentes, supervisores, etc.
“Mejor inviértele un par de millones a la misma publicidad de siempre, aunque no nos dé gran resultado, pero así no pierdo mi trabajo.”
Pues bien, muchos profesionales agrícolas se parecen más a las empresas agrícolas de lo que creen:
Comunican igual que el resto.
A ver, haber, ayber… Casi todos los seres humanos comunicamos igual. No porque así lo queramos o porque así lo hayamos decidido, sino que el miedo ha moldeado nuestros genes.
Durante el 99.99% de nuestra existencia como humanidad, comunicar diferente al resto era el camino más rápido para ser expulsado del grupo. Y si eras expulsado de tu grupo social, las posibilidades de sobrevivir eran lo mismo que cero.
Pero. Y aquí viene el gran pero. Ya no estamos en esa época.
Por eso tu cerebro hace cortocircuito.
Te lo explico con un ejemplo. Asesoré a una profesional agrícola que llevaba tiempo sin trabajo. Al diagnosticar su problema me di cuenta que su comunicación era excesivamente genérica, excesivamente perfecta. Le di mis consejos y brincó de inmediato… “¡Es que yo no puedo hablar así, es que no puedo decir eso, es que qué van a pensar!”
En mi defensa. No eran cambios bruscos de comunicación, pero ella los sintió así. Llegamos al punto donde le dije: ¿Quieres aumentar tus posibilidades de empleo, sí o no?
Con un CV que destacaba del promedio, y con un enfoque distinto en sus respuestas durante la posterior entrevista laboral, consiguió trabajo algunos meses después.
Vence la caja de eco. Mañana te cuento cómo.
