Esto seguro que te ha pasado alguna vez…
Te resistes a cambiar algún aspecto de tu vida (porque el cambio duele), y te resistes y te resistes. Hasta que un día ya no puedes resistir más. Entonces cambias y rápidamente te das cuenta que no era tan difícil.
Entonces te preguntas porque no lo hiciste antes.
Bien, lo que pasa es que tu mente es un conjunto de estrategias de supervivencia, por eso es tan difícil cambiar.
¿De que te sirve saber esto?
Un día escuché de un maestro (no recuerdo exactamente de quien), que lo que debes hacer es preguntarte:
¿Qué es lo peor que puede pasar?
Y wala! Te das cuenta de que el 99.99% de cambios que puedes implementar en tu vida no representan un riesgo importante en tu vida.
En serio. Esa pregunta funciona, porque te das cuenta de que la mayoría de posibles consecuencias las estás exagerando, o ya de plano, las estás inventando.
Tu cerebro es el huevón más perfecto que existe. No quiere que gastes energía, no quiere que te muevas demasiado, porque hace cientos de miles de años eso te ponía en riesgo. Bueno, no a ti, a tus ancestros muy muy lejanos. ¿Nunca te has preguntado por qué es infinitamente más fácil quedarte sentando en el sillón dándole dedo a la redes sociales que salir a caminar un rato?
¿Quieres cambiar? Tu cerebro necesita instrucciones claras. Pero esto lo vemos mañana.
PD: ¿Cuántos cambios has implementado en el último mes? Sin cambios no hay mejora.
