Cómo vencer la curva de aceptación sin volver atrás

Solo hay una forma de vencer la curva de aceptación:

Insistir tanto, hasta que las personas ya no se sientan ofendidas con tu presencia.

Todo producto, todo servicio, lo que sea que vendas, tiene un punto en su curva de aceptación, que si lo alcanzas te vuelves parte del paisaje. En ese momento, puedes repetir una y otra vez tu propuesta comercial, y nadie se sentirá ofendido por ello.

Suena raro. Pero así funciona.

Digamos, por ejemplo, que ofreces algún servicio de consultoría. Haces publicidad en redes sociales como “El rey del humus” (negocio que existe y de cuyo nombre me acordé ahorita mismo). Hay ingenieros acá en la zona que dicen “qué rey del humus ni que nada”, o “se autoproclama rey, debe necesitar atención”, y cosas por el estilo.

Pues bien. El nombre me gusta, porque molesta un poco a ciertas personas, o al menos en un inicio no te quedas totalmente indiferente.

Lo único que necesita este amigo, el dueño del negocio, es repetir ese nombre una y otra vez. Sin importar cuanto lo critiquen. Y en algún momento, 2 años, 5 años, no lo sé. Realmente será el rey del humus.

¿Por qué? Porque el nombre se te pega y porque no necesitas ver su página web para saber lo que vende.

Entonces llegará al punto de que alguien en campo diga: “Necesito una buena composta”, y alguien le responderá “ahí está el rey del humus”.

Así que, si vendes algo, repítelo una y otra vez. No importa si el vecino se molesta. Repítelo hasta que te vuelvas parte del día a día de la gente. Solo entonces la fricción por vender será menor.

Eso sí. La clave de la repetición es que no parezca repetición… ¡Qué qué! ¿Y eso como se hace? Te lo cuento mañana.

Entrenamiento